INTERNET ¿El regreso a la Democracia clásica?

14 de Febrero de 2006 - MAGR

Lleva la Internet española especialmente caldeada los últimos cuatro años.

De una parte los mal llamados medios de comunicación social que, fervientes defensores del sistema, tratan a la Red como si de un espacio diferente se tratara; de otro los políticos que, desconociendo de forma generalizada la organización, estructura, fundamentos y tecnologías de Internet, pretenden acotar el campo de juego conforme a unas reglas que transgreden lo convencionalmente establecido para el mundo real. Finalmente, los internautas que, como fiel reflejo de una sociedad plural se debaten entre la regulación total de Internet, normalmente influidos por la cantidad ingente de propaganda negativa que el sistema arroja sobre todo lo relacionado con la Red; la permisividad total, primigénea expresión de la explosión de Internet - una vez olvidados sus orígenes militares -; y la adaptación de la Red a la sociedad que nos ha tocado vivir, pero basada en un equilibrio armónico, nunca en una discriminación de lo 'virtual'.

Mucho se habla a diario sobre conceptos técnicos inherentes a la Red; protocolos, tecnologías, hardware, software, ... pero poco o nada se habla sobre las oportunidades reales que la red de Redes puede llegar a suponer. Manifiestos filosóficos como la ”Declaración de Independencia del Ciberespacio” de John Perry Barlow, normalmente descontextualizada y aprovechada para pretender desarmar un falso anarquismo en la Red, crean una nueva corriente de pensamiento en los albores del siglo XXI.

¿Una nueva sociedad?

Es de todo punto respetable que los poderes políticos entiendan la Red como un ente corpóreo, legislable, controlable,... pero también ha de ser respetable, y respetada, la opinión de quienes creen que Internet significa algo más que un desarrollo tecnológico al servicio de la sociedad mercantil. Por eso la pregunta que traigo hoy aquí es sencilla: ¿puede Internet desembocar en el desarrollo de una democracia directa al estilo ateniense de la palabra?:

Volviendo la vista atrás

No está de más recordar, para empezar, que el concepto de democracia original ateniense concebía de forma indisoluble Estado y Sociedad, los ciudadanos gobernándose a si mismos mediante la participación activa en política; algo que, como deber ineludible, recaía en uno u otro momento sobre todo ciudadano.

Parece claro hoy en día que la esencia de la democracia griega en la antigüedad no fue sino la participación directa de los ciudadanos en el gobierno de la ciudad (polis). Algo que las múltiples comunidades virtuales desarrolladas en la Red vienen haciendo desde hace muchos años. Resulta, cuando menos, curioso observar las diferentes denominaciones que las empresas han otorgado en la Red a sus iniciativas: Internepolis, Metropoli, Ágora, Debate, ....

¿Podemos establecer, entonces, que la intención de quienes nos dan servicio de conexión a la Red y a sus contenidos tienen esto en mente?

Me temo que no. En Atenas la participación de los ciudadanos se desarrollaba conforme a un principio fundamental:

Mirando a otro lado

No podemos por menos que analizar tambien el papel del Gobierno en esta situación. Resulta desalentador el observar que se pueda primar a unos pocos en perjuicio de unos muchos. Porque si se trata de crear una sociedad libre, participativa y democrática, no se puede prescindir del administrado. El ciudadano medio demuestra, cada día, una cultura democrática muy por encima de la visión que los políticos quieren transmitir.

Otorgar una subvención para la compra de equipos informáticos no deja de parecer una forma de colocar a nuestro país en una buena posición en las encuestas. Mientras, las personas opinan, debaten y - lo que es más importante - comparten sus pensamientos sobre la sociedad que les ha tocado vivir; sobre la forma en que se organiza y la manera en que desearían estuviera organizada. Como viene siendo habitual, la sociedad va por un camino mientras que los políticos caminan por uno diferente.

Nota: Todas las experiencias relativas a participación ciudadana virtual en votaciones, referéndums, ... carecen de valor legal en España. Los sistemas de votación electrónica utilizados se basan en programas privativos que no garantizan, por su opacidad, la transparencia del proceso electoral. Varios movimientos, asociaciones y colectivos reclaman el uso de estándares abiertos para convertir la participación virtual en una participación real y efectiva a la hora de emitir sus votos y expresar sus opiniones.